18.9.07

« ... Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez...

(Proclama insurreccional de la Junta Tuitiva en la ciudad de La Paz, 16 de julio de 1809)



CIENTO VEINTE MILLONES DE NIÑOS EN EL CENTRO DE LA TORMENTA


La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones. Este ya no es el reino de las maravillas donde la realidad derrotaba a la fábula y la imaginación era humillada por los trofeos de la conquista, los yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero la región sigue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al servicio de las necesidades ajenas, como fuente y reserva del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos que ganan. consumiéndolos, mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos. Son mucho más altos los impuestos que cobran los compradores que los precios que reciben los vendedores; y al fin y al cabo, como declaró en julio de 1968 Covey T. Oliver, coordinador de la Alianza para el Progreso, «hablar de precios justos en la actualidad es un concepto medieval. Estamos en plena época de la libre comercialización ... » Cuanta más libertad se otorga a los negocios, más cárceles se hace necesario construir para quienes padecen los negocios. Nuestros sistemas de inquisidores y verdugos no sólo funcionan para el mercado externo dominante; proporcionan también caudalosos manantiales de ganancias que fluyen de los empréstitos y las inversiones extranjeras en los mercados internos dominados. «Se ha oído hablar de concesiones hechas por América Latina al capital extranjero, pero no de concesiones hechas por los Estados Unidos al capital de otros países...» Es que nosotros no damos concesiones», advertía, allá por 1913, el presidente norteamericano Woodrow Wilson. Él estaba seguro: «Un país -decía- es poseído y dominado por el capital que en él se haya invertido». Y tenía razón. Por el camino hasta perdimos el derecho de llamarnos americanos, aunque los haitianos y los cubanos ya habían asomado a la historia, como pueblos nuevos, un siglo antes de que los peregrinos del Mayflower se establecieran en las costas de Plymouth. Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación.

Es América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo. A cada cual se le ha asignado una función, siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera de turno, y se ha hecho infinita la cadena de las dependencias sucesivas, que tiene mucho más de dos eslabones, y que por cierto también comprende, dentro de América Latina, la opresión de los países pequeños por sus vecinos mayores y, fronteras adentro de cada país, la explotación que las grandes ciudades y los puertos ejercen sobre sus fuentes internas de víveres y mano de obra. (Hace cuatro siglos, ya habían nacido dieciséis de las veinte ciudades latinoamericanas más pobladas de la actualidad.)

Para quienes conciben la historia como una competencia, el atraso y la miseria de América Latina no son otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos: la historia del subdesarrollo de América Latina integra, como se ha dicho, la historia del desarrollo del capitalismo mundial. Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos. En la alquimia colonial y neocolonial, el oro se transfigura en chatarra, y los alimentos se convierten en veneno. Potosí, Zacatecas y Ouro Preto cayeron en picada desde la cumbre de los esplendores de los metales preciosos al profundo agujero de los socavones vacíos, y la ruina fue el destino de la pampa chilena del salitre y de la selva amazónica del caucho; el nordeste azucarero de Brasil, los bosques argentinos del quebracho o ciertos pueblos petroleros del lago de Maracaibo tienen dolorosas razones para creer en la mortalidad de las fortunas que la naturaleza otorga y el imperialismo usurpa. La lluvia que irriga a los centros del poder imperialista aboga los vastos suburbios del sistema. Del mismo modo, y simétricamente, el bienestar de nuestras clases dominantes - dominantes hacia dentro, dominadas desde fuera- es la maldición de nuestras multitudes condenadas a una vida de bestias de carga.

La brecha se extiende. Hacia mediados del siglo anterior, el nivel de vida de los países ricos del mundo excedía en un cincuenta por ciento el nivel de los países pobres. El desarrollo desarrolla la desigualdad: Richard Nixon anunció, en abril de 1969, en su discurso ante la OEA, que a fines del siglo veinte el ingreso per capita en Estados Unidos será quince veces más alto que el ingreso en América Latina. La fuerza del conjunto del sistema imperialista descansa en la necesaria desigualdad de las partes que lo forman, Y esa desigualdad asume magnitudes cada vez más dramáticas. Los países opresores se hacen cada vez más ricos en términos absolutos, pero mucho más en términos relativos, por el dinamismo de la disparidad creciente. El capitalismo central puede darse el lujo de crear y creer sus propios mitos de opulencia, pero los mitos no se comen, y bien lo saben los países pobres que constituyen el vasto capitalismo periférico. El ingreso promedio de un ciudadano norteamericano es siete veces mayor que el de un latinoamericano y aumenta a un ritmo diez veces más intenso. Y los promedios engañan, por los insondables abismos que se abren, al sur del río Bravo, entre los muchos pobres v los pocos ricos de la región. En la cúspide, en efecto, seis millones de latinoamericanos acaparan, según las Naciones Unidas, el mismo ingreso que ciento cuarenta millones de personas ubicadas en la base de la pirámide social. Hay sesenta millones de campesinos cuya fortuna asciende a veinticinco centavos de dólar por día; en el otro extremo los proxenetas de la desdicha se dan el lujo de acumular cinco mil millones de dólares en sus cuentas privadas de Suiza o Estados Unidos, y derrochan en la ostentación y el lujo estéril - ofensa y desafío- y en las inversiones improductivas, que constituyen nada menos que la mitad de la inversión total, los capitales que América Latina podría destinar a la reposición, ampliación y creación de fuentes de producción y de trabajo. Incorporadas desde siempre a la constelación del poder imperialista, nuestras clases dominantes no tienen el menor interés en averiguar si el Patriotismo podría resultar más rentable que la traición o si la mendicidad es la única forma posible de la Política internacional. Se hipoteca la soberanía porque «no hay otro camino»; las coartadas de la oligarquía confunden interesadamente la impotencia de una clase social con el presunto vacío de destino de cada nación.

Josué de Castro declara: «Yo, que he recibido un premio internacional de la paz, pienso que, infelizmente, no hay otra solución que la violencia para América Latina». Ciento veinte millones de niños se agitan en el centro de esta tormenta. La población de América Latina crece como ninguna otra; en medio siglo se triplicó con creces. Cada minuto muere un niño de enfermedad o de hambre, pero en el año 2000 habrá seiscientos cincuenta millones de latinoamericanos, y la mitad tendrá menos de quince años de edad: una bomba de tiempo. Entre los doscientos ochenta millones de latinoamericanos hay, a fines de 1970, cincuenta millones de desocupados o subocupados y cerca de cien millones de analfabetos; la mitad de los latinoamericanos vive apiñada en viviendas insalubres. Los tres mayores mercados de América Latina -Argentina, Brasil y México- no alcanzan a igualar, sumados, la capacidad de consumo de Francia o de Alemania occidental, aunque la población reunida de nuestros tres grandes excede largamente a la de cualquier país europeo. América Latina produce hoy día, en relación con la población, menos alimentos que antes de la última guerra mundial, y sus exportaciones per capita han disminuido tres veces, a precios constantes, desde la víspera de la crisis de 1929. El sistema es muy racional desde el punto de vista de sus dueños extranjeros y de nuestra burguesía de comisionistas, que ha vendido el alma al Diablo a un precio que hubiera avergonzado a Fausto. Pero el sistema es tan irracional para todos los demás que cuanto más se desarrolla más agudiza sus desequilibrios y sus tensiones, sus contradicciones ardientes. Hasta la industrialización, dependiente y tardía, que cómodamente coexiste con el latifundio y las estructuras de la desigualdad, contribuye a sembrar la desocupación en vez de ayudar a resolverla; se extiende la pobreza y se concentra la riqueza en esta región que cuenta con inmensas legiones de brazos caídos que se multiplican sin descanso. Nuevas fábricas se instalan en los polos privilegiados de desarrollo -Sao Paulo, Buenos Aires, la ciudad de México- pero menos mano de obra se necesita cada vez. El sistema no ha previsto esta pequeña molestia: lo que sobra es gente. Y la gente se reproduce. Se hace el amor con entusiasmo y sin precauciones. Cada vez queda más gente a la vera del camino, sin trabajo en el campo, donde el latifundio reina con sus gigantescos eriales, y sin trabajo en la ciudad, donde reinan las máquinas: el sistema vomita hombres. Las misiones norteamericanas esterilizan masivamente mujeres y siembran píldoras, diafragmas, espirales, preservativos y almanaques marcados, pero cosechan niños; porfiadamente, los niños latinoamericanos continúan naciendo, reivindicando su derecho natural a obtener un sitio bajo el sol en estas tierras espléndidas que podrían brindar a todos lo que a casi todos niegan.

A principios de noviembre de 1968, Richard Nixon comprobó en voz alta que la Alianza para el Progreso había cumplido siete años de vida y, sin embargo, se habían agravado la desnutrición y la escasez de alimentos en América Latina. Pocos meses antes, en abril, George W. Ball escribía en Life: «Por lo menos durante las próximas décadas, el descontento de las naciones más pobres no significará una amenaza de destrucción del mundo. Por vergonzoso que sea, el mundo ha vivido, durante generaciones, dos tercios pobre y un tercio rico. Por injusto que sea, es limitado el poder de los países pobres». Ball había encabezado la delegación de los Estados Unidos a la Primera Conferencia de Comercio y Desarrollo en Ginebra, y había votado contra nueve de los doce principios generales aprobados por la conferencia con el fin de aliviar las desventajas de los países subdesarrollados en el comercio internacional. Son secretas las matanzas de la miseria en América Latina; cada año estallan, silenciosamente, sin estrépito alguno, tres bombas de Hiroshima sobre estos pueblos que tienen la costumbre de sufrir con los dientes apretados. Esta violencia sistemática, no aparente pero real, va en aumento: sus crímenes no se difunden en la crónica roja, sino en las estadísticas de la FAO. Ball dice que la impunidad es todavía posible, porque los pobres no pueden desencadenar la guerra mundial, pero el Imperio se preocupa: incapaz de multiplicar los panes, hace lo posible por suprimir a los comensales. «Combata la pobreza, ¡mate a un mendigo!», garabateó un maestro del humor negro sobre un muro de la ciudad de La Paz. ¿Qué se proponen los herederos de Malthus sino matar a todos los próximos mendigos antes de que nazcan? Robert McNamara, el presidente del Banco Mundial que había sido presidente de la Ford y Secretario de Defensa, afirma que la explosión demográfica constituye el mayor obstáculo para el progreso de América Latina y anuncia que el Banco Mundial otorgará prioridad, en sus préstamos, a los países que apliquen planes para el control de la natalidad. McNamara comprueba con lástima que los cerebros de los pobres piensan un veinticinco por ciento menos, y los tecnócratas del Banco Mundial (que ya nacieron) hacen zumbar las computadoras y generan complicadísimos trabalenguas sobre las ventajas de no nacer: «Si un país en desarrollo que tiene una renta media per capita de 150 a 200 dólares anuales logra reducir su fertilidad en un 50 por ciento en un período de 25 años, al cabo de 30 años su renta per capita será superior por lo menos en un 40 por ciento al nivel que hubiera alcanzado de lo contrario, y dos veces más elevada al cabo de 60 años», asegura uno de los documentos del organismo. Se ha hecho célebre la frase de Lyndon Johnson: «Cinco dólares invertidos contra el crecimiento de la población son más eficaces que den dólares invertidos en el crecimiento económico». Dwight Eisenhower pronosticó que si los habitantes de la tierra seguían multiplicándose al mismo ritmo no sólo se agudizaría el peligro de la revolución, sino que además se produciría «una degradación del nivel de vida de todos los pueblos, el nuestro inclusive».

Los Estados Unidos no sufren, fronteras adentro, el problema de la explosión de la natalidad, pero se preocupan como nadie por difundir e imponer, en los cuatro puntos cardinales, la planificación familiar. No sólo el gobierno; también Rockefeller y la Fundación Ford padecen pesadillas con millones de niños que avanzan, como langostas, desde los horizontes del Tercer Mundo. Platón y Aristóteles se habían ocupado del tema antes que Malthus y McNamara; sin embargo, en nuestros tiempos, toda esta ofensiva universal cumple una función bien definida: se propone justificar la muy desigual distribución de la renta entre los países y entre las clases sociales, convencer a los pobres de que la pobreza es el resultado de los hijos que no se evitan y poner un dique al avance de la furia de las masas en movimiento y rebelión. Los dispositivos intrauterinos compiten con las bombas y la metralla, en el sudeste asiático, en el esfuerzo por detener el crecimiento de la población de Vietnam. En América Latina resulta más higiénico y eficaz matar a los guerrilleros en los úteros que en las sierras o en las calles. Diversas misiones norteamericanas han esterilizado a millares de mujeres en la Amazonía, pese a que ésta es la zona habitable más desierta del planeta. En la mayor parte de los países latinoamericanos, la gente no sobra: falta. Brasil tiene 38 veces menos habitantes por kilómetro cuadrado que Bélgica; Paraguay, 49 veces menos que Inglaterra; Perú, 32 veces menos que Japón. Haití y El Salvador, hormigueros humanos de América Latina, tienen una densidad de población menor que la de Italia. Los pretextos invocados ofenden la inteligencia; las intenciones reales encienden la indignación. Al fin y al cabo, no menos de la mitad de los territorios de Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay y Venezuela está habitada por nadie. Ninguna población latinoamericana crece menos que la del Uruguay, país de viejos, y sin embargo ninguna otra nación ha sido tan castigada, en los años recientes, por una crisis que parece arrastrarla al último círculo de los infiernos. Uruguay está vacío y sus praderas fértiles podrían dar de comer a una población infinitamente mayor que la que hoy padece, sobre su suelo, tantas penurias.

Hace más de un siglo, un canciller de Guatemala había sentenciado proféticamente: «Sería curioso que del seno mismo de los Estados Unidos, de donde nos viene el mal, naciese también el remedio». Muerta y enterrada la Alianza para el Progreso, el Imperio propone ahora, con más pánico que generosidad, resolver los problemas de América Latina eliminando de antemano a los latinoamericanos. En Washington tienen ya motivos para sospechar que los pueblos pobres no prefieren ser pobres. Pero no se puede querer el fin sin querer los medios: quienes niegan la liberación de América Latina, niegan también nuestro único renacimiento posible, y de paso absuelven a las estructuras en vigencia. Los jóvenes se multiplican, se levantan, escuchan: ¿qué les ofrece la voz del sistema? El sistema habla un lenguaje surrealista: propone evitar los nacimientos en estas tierras vacías; opina que faltan capitales en países donde los capitales sobran pero se desperdician; denomina ayuda a la ortopedia deformante de los empréstitos y al drenaje de riquezas que las inversiones extranjeras provocan; convoca a los latifundistas a realizar la reforma agraria y a la oligarquía a poner en práctica la justicia social. La lucha de clases no existe -se decreta- más que por culpa de los agentes foráneos que la encienden, pero en cambio existen las clases sociales, y a la opresión de unas por otras se la denomina el estilo occidental de vida. Las expediciones criminales de los marines tienen por objeto restablecer el orden y la paz social, y las dictaduras adictas a Washington fundan en las cárceles el estado de derecho y prohiben las huelgas y aniquilan los sindicatos para proteger la libertad de trabajo.

¿Tenemos todo prohibido, salvo cruzarnos de brazos? La pobreza no está escrita en los astros; el subdesarrollo no es el fruto de un oscuro designio de Dios. Corren años de revolución, tiempos de redención. Las clases dominantes ponen las barbas en remojo, y a la vez anuncian el infierno para todos. En cierto modo, la derecha tiene razón cuando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden, es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin: la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injusta y el hambre hambrienta. Si el futuro se transforma en una caja de sorpresas, el conservador grita, con toda razón: «Me han traicionado». Y los ideólogos de la impotencia, los esclavos que se miran a sí mismos con los ojos del amo, no demoran en hacer escuchar sus clamores. El águila de bronce del Maine, derribada el día de la victoria de la revolución cubana, yace ahora abandonada, con las alas rotas, bajo un portal del barrio viejo de La Habana. Desde Cuba en adelante, también otros países han iniciado por distintas vías y con distintos medios la experiencia del cambio: la perpetuación del actual orden de cosas es la perpetuación del crimen.

Los fantasmas de todas las revoluciones estranguladas o traicionadas a lo largo de la torturada historia latinoamericana se asoman en las nuevas experiencias, así como los tiempos presentes habían sido presentidos y engendrados por las contradicciones del pasado. La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás: por lo que fue, y contra lo que fue, anuncia lo que será. Por eso en este libro, que quiere ofrecer una historia del saqueo y a la vez contar cómo funcionan los mecanismos actuales del despojo, aparecen los conquistadores en las carabelas y, cerca, los tecnócratas en los jets, Hernán Cortés y los infantes de marina, los corregidores del reino y las misiones del Fondo Monetario Internacional, los dividendos de los traficantes de esclavos y las ganancias de la General Motors. También los héroes derrotados y las revoluciones de nuestros días, las infamias y las esperanzas muertas y resurrectas: los sacrificios fecundos. Cuando Alexander von Humboldt investigó las costumbres de los antiguos habitantes indígenas de la meseta de Bogotá, supo que los indios llamaban quihica a las víctimas de las ceremonias rituales. Quihica significaba puerta: la muerte de cada elegido abría un nuevo ciclo de ciento ochenta y cinco lunas.

Homenaje a E. Galeano

20.8.07

Transformaciones de la sociabilidad

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación están reconfigurando los “modos de estar juntos” desde las transformaciones de nuestra percepción del espacio y del tiempo. Del ‘espacio’, profundizando el desanclaje que produce la modernidad por relación al lugar, desterritorialización de los mapas mentales y de las formas de percibir lo próximo y lo lejano. Paradójicamente esa nueva espacialidad no emerge del recorrido viajero que me saca de mi pequeño mundo sino de su revés, de la experiencia doméstica convertida por la televisión y el computador en ese territorio virtual al que, como de manera expresiva ha dicho Virilio “todo llega sin que haya que partir”. En lo que respecta al ‘tiempo’, estamos ante unos medios dedicados a fabricar presente, un presente autista, que pretende bastarse a sí mismo. Lo que sólo puede producirse mediante el debilitamiento del pasado, de la conciencia histórica. Al referirse al pasado, a la historia los medios masivos lo hacen casi siempre en forma descontextualizada, reduciendo el pasado a una cita, y a una cita que en la mayoría de los casos no es más que un adorno con el cual colorear el presente siguiendo ‘las modas de la nostalgia’. El pasado deja de hacer parte de la memoria convirtiéndose en ingrediente del pastiche que nos permite mezclar los hechos, las sensibilidades y estilos de cualquier época, sin la menor articulación con los contextos y movimientos de fondo de esa época. Y un pasado así no puede iluminar el presente, ni relativizarlo, ya que no nos permite tomar distancia de la inmediatez que estamos viviendo, contribuyendo así a hundirnos en un presente sin fondo, sin piso, y sin horizonte. La obsesión de presente implica a su vez una flagrante ausencia de futuro. Catalizando la sensación de “estar de vuelta” de las grandes utopías los medios se han constituido en un dispositivo fundamental de instalación en un presente continuo, en “una secuencia de acontecimientos que, como afirma Norbert Lechner, no alcanza a cristalizar en duración, y sin la cual ninguna experiencia logra crearse, más allá de la retórica del momento, un horizonte de futuro”. Y así se nos hace imposible construir proyectos: ”Hay proyecciones pero no proyectos”, algunos individuos se proyectan pero las colectividades no tienen dónde asir los proyectos. Y sin un mínimo horizonte de futuro no hay posibilidad de pensar cambios, con lo que la sociedad patina sobre una sensación de sin-salida.

Aceleradamente desanclado de los referentes espaciales y temporales de pertenencia el lazo social se atomiza y desencanta debilitándose su estabilidad, su capacidad de aglutinación y convocatoria a participar en proyectos colectivos. Inestabilidad que viene a reforzar la nueva matriz técnico-informacional del orden urbano: la verdadera preocupación de los urbanistas hoy no es que los ciudadanos se encuentren sino que circulen, porque ya no se nos quiere reunidos sino conectados. Es en ese nuevo espacio comunicacional, tejido ya no de encuentros y muchedumbres sino de flujos y redes, en el que emergen unos nuevos “modos de estar juntos” y otros dispositivos de percepción, que aparecen mediados por la televisión, después por el computador y en poco tiempo más por la imbricación entre televisión e informática, en una acelerada alianza entre velocidades audiovisuales e informacionales. Mientras el cine catalizaba la “experiencia de la multitud” en la calle, pues era en multitud que los ciudadanos ejercían su derecho a la ciudad, lo que ahora cataliza la televisión es por el contrario la “experiencia doméstica” y domesticada: es “desde la casa” que la gente ejerce ahora cotidianamente su conexión con la ciudad. Mientras que del pueblo que se tomaba la calle al público que iba al cine la transición era transitiva y conservaba el carácter colectivo de la experiencia, de los públicos de cine a las audiencias de televisión el desplazamiento señala una profunda transformación: la pluralidad social que, sometida a la lógica de la desagregación, hace de la diferencia una mera estrategia del rating: imposible de ser representada en la política la fragmentación de la ciudadanía es tomada a cargo por el mercado encontrando su correlato en el consumidor.

En los últimos años el tejido de tradiciones e interacciones que daban consistencia a los partidos políticos y a los sindicatos ha comenzado a disgregarse. La descentralización y dispersión de los ámbitos de trabajo, las exigencias dominantes de la urbanización, la reducción de la familia, la diversificación e hibridación de las profesiones y la disgregación del tejido de tradiciones que daban consistencia a esas organizaciones son procesos que concurren hacia una reducción de la interacción social y de los lugares y las ocasiones de interacción, haciendo que ellas (las organizaciones) pierdan sus lugares de anclaje, de intercambio e interlocución con la sociedad. Y desconectados del vivir social –por su incapacidad de dar forma a la pluralidad y heterogeneidad de las demandas, y/o por la pérdida del subsuelo que los conectaba con la trama de la sociedad– los partidos tenderán a convertirse en “maquinaria política” incorporada al aparato de gobierno, mientras los sindicatos des-concertados buscan a tientas su reubicación en la nueva y móvil geografía laboral que configuran la mutación informacional y globalizada economía-red. El ámbito determinante de ese cambio son las nuevas condiciones de un capitalismo de acumulación flexible (D. Harvey) hecho posible por las nuevas tecnologías productivas y las nuevas formas organizacionales conducentes a una descentralización que es desintegración vertical de la organización del trabajo –multiplicación de las sedes, subcontratación, multiplicación de los lugares de ensamblaje– y a una creciente concentración económica.
J.Martín Barbero en VER

23.7.07

La ventaja de las nuevas tecnicas de comunicación





La televisión parte de la oferta, como hacen también la radio y la prensa. En cambio, los nuevos medios se basan en la demanda. En realidad, estos dos puntos de partida son complementarios, la cual cosa quedará demostrada claramente cuando halla perdido vigor la pelea entre antiguos y nuevos medios.
Una cosa es segura: no hay “progreso” entre estas dos formas de comunicación. Las dos son útiles y, excepto en los ámbitos en que una de las dos manifestaciones esta más adaptada, no daremos cuenta pronto que la elección depende mucho de la naturaleza de los servicios y de las preferencias de los individuos, sin que haya ningún tipo de jerarquía en la elección. Además, preferir el ordenador a la televisión no es una prueba de “inteligencia” ni de un mayor “espíritu abierto”.
Estos mismos que prometen para mañana la sociedad de la red no se dan cuenta que, hace menos de una generación, otros ingenieros, otros expertos, otros visionarios, otros periodistas, industriales y políticos ya prometieron lo mismo. En cambio, los años sesenta y setenta no quedan tan lejos.
Las nuevas técnicas de comunicación gustan tanto porque para los jóvenes destaca la importancia de la idea de abertura, pero también de rechazo de la omnipresencia de los medios de comunicación de masas, el deseo de responder a la innegable angustia antropológica, la atracción por la modernidad, en fin, la búsqueda de nuevas solidaridades con los países más pobres.
Hay tres palabras fundamentales para entender el éxito de las nuevas técnicas: autonomía, dominio y velocidad. Todos podemos actuar sin intermediarios, cuando queramos, sin filtro ni jerarquía y, además, en tiempo real. Yo no espero, actúo y el resultado es inmediato. Esto nos da un sentimiento de libertad absoluta, incluso de poder, como proclama claramente la expresión “navegar por la Red”. Este tiempo real que equilibra las escalas habituales del tiempo y de la comunicación es probablemente decisivo como factor de seducción.
Las nuevas técnicas son, como una figura de la emancipación individual, una “nueva frontera”. No es solo la abundancia, la libertad o la falta de control lo que seduce. Es también la idea de una posible autopromoción, de una escuela sin maestro ni supervisión. La Web se convierte en la figura de una utopía, de una sociedad en que los hombres son libres y se pueden emancipar por ellos mismos. Todo esto es cierto y corresponde a la era del tiempo que valora la libertad individual, en un momento en que ya no hay demasiados terrenos de aventura ni de evasión para ofrecer a las nuevas generaciones.



16.7.07

Justificación del proyecto

Las tecnologías de la información y el conocimiento, están propiciando el surgimiento y la consolidación de nuevas formas de relación en las que las referencias espacio-temporales tradicionales carecen de validez, puesto que nos permiten comunicarnos, independientemente del lugar donde nos encontremos, con multitud de personas ubicadas en cualquier lugar del globo (Las distancias cada vez importan menos, lo que suceda en cualquier lugar, puede tener consecuencias en cualquier otro lugar del mundo). Estamos ante una nueva configuración de un sistema comunicativo conformado por nuevos lenguajes, saberes y escrituras. “El lugar de la cultura en la sociedad cambia cuando la mediación tecnológica de la comunicación deja de ser meramente instrumental para espesarse, densificarse y convertirse en estructural: la que tecnología moviliza y cataliza hoy no es tanto la novedad de unos aparatos sino nuevos modos de percepción y de lenguaje, nuevas sensibilidades y escrituras.”[1]
La expansión de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) acelera el proceso de interconexión cultural a nivel mundial, ligando a la lógica hegemónica capitalista empresas, instituciones e individuos al mismo tiempo que desconecta y aísla todo lo no válido para esa razón.
La globalización no sólo acelera la circulación y el volumen de productos sino que produce una rearticulación profunda de las relaciones entre culturas y entre países, mediante una des-centralización que concentra el poder económico y una des-territorialización que produce la hibridación de la cultura local.
La utilización de las TIC para difundir y producir modelos de consumo y pautas de vida, están creando un nuevo hábitat informativo en el que los actores sociales se transforman, así como lo hacen sus relaciones y los modos de organización y producción.
En nuestro país se produjo, principalmente durante la última década, un masivo desarrollo de las TIC que ocasionó una creciente relevancia de éstas en la vida de las personas que accedieron a ellas[2].
Comunidades virtuales, cibercultura, blogosfera son nuevos vocablos y nuevos espacios de interacción común entre actores (usuarios, lectores, creadores, dentro y fuera del mundo cibernético). Cada vez más el espacio de Internet produce interrelaciones, ya no hay una separación tajante entre un adentro y un afuera sino que hay un entrecruzamiento de lazos y relaciones enmarcados en la inclusión, con mucho por desarrollar y descubrir.
En base a ello, el desarrollo de esta investigación sobre los usos y construcción de sentido alrededor del blog nos pareció rico e interesante para desarrollar por el escaso desarrollo de trabajos sobre estas perspectivas, en especial en investigaciones hispanas y más aún nacionales.
Lo novedoso y su efecto en la vida de cada vez mayor cantidad de gente fueron nuestras principales motivaciones en cuanto a la elección de la temática, sin olvidar la estrecha relación que este tema tiene con la comunicación social, la carrera que elegimos seguir y en la cual esperamos desempeñarnos laboralmente aplicando lo aprendido.
[1] Barbero, Jesús; “La globalización en clave cultural: una mirada latinoamericana”. 2001 (ITESO) Guadalajara, México.
[2] Los usuarios de Internet en Argentina en el 2001 eran de 3.650.000, mientras que en el 2006 ascendieron a más de 13 millones. Fuente Prince & Cooke y Asoc.

12.7.07

La sociedad red

La reestructuración del capitalismo no afecta solamente la esfera de las relaciones de producción sociales y técnicas, sino que transforma profundamente la cultura y el poder, conformando un nuevo tipo de sociedad: la sociedad red.
Hasta donde conocemos, las expresiones culturales eran producidas por grupos sociales determinados históricamente por sus configuraciones espaciotemporales y por sus relaciones de producción, poder y experiencia. Es decir que las culturas eran encarnadas por relaciones sociales delimitadas espacial y temporalmente por un territorio y por un tiempo (histórico y secuencial) dados.
En la sociedad red las expresiones culturales “se abstraen de la historia y la geografía, y quedan bajo la mediación predominante de las redes electrónicas de comunicación que interactuan con la audiencia en una diversidad de códigos y valores, subsumidos en última instancia en un hipertexto audiovisual digitalizado” de Castells, M.
En esta nueva cultura, a la que Castells denomina como “Virtualidad real” se sustituyen los lugares por el espacio de los flujos y el tiempo es aniquilado y reemplazado por un “tiempo atemporal”. Esta cultura virtual porque la propia realidad material/simbólica de la gente se desenvuelve en un contexto de imágenes virtuales, en un mundo de representación. Es a la vez real porque este universo resultante de símbolos conforma la experiencia real. Esto constituye un cambio cualitativo en la experiencia humana, dado que históricamente es la primera vez que la cultura hace referencia a la cultura misma. En efecto, si los modos de producción eran definidos por la relación entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción y por el modo en que estas se organizaban para transformar la naturaleza, podemos decir que en el modo de producción agrario la naturaleza dominaba a la cultura. La sociedad industrial, con el triunfo de la razón, impuso a la cultura, dominando a la naturaleza. La sociedad informacional, por el contrario, reconstruye a la naturaleza de un modo artificial, como una forma cultural “de hecho”. La Sociedad Industrial se basa en un modelo puramente cultural de interacción y organización sociales, en el cual el ingrediente clave es la información.

10.7.07

Presentación: Internet y lucha política

José Nun presenta una colección de libros sobre temas de actualidad. La idea del presente libro es poner a disposicion del lector las experiencias y hallazgos producidos en el camino de esta investigación. El fenómeno de Internet, como el medio que mejor representa a la sociedad de la información, la trayectoria de los movimientosa sociales globales y sus apropiaciónes que incluyen -en lo instrumental- una nueva forma de comunicar e intervenir en la política nacional y mundial. El uso de Internet (pági­nas web, correo electrónico, foros, etc.) y otras tecnologías que han potenciado notablemente a las organizaciones insertas en la sociedad de la informacjón. El grupo de investiga­dores a cargo de este libro cuenta la historia de este fenómeno que permite a diver­sas comunidades la apropiación original no sólo de la red de redes sino también de lenguajes, símbolos, discursos y modelos organizativos. El crecimiento de la comunicación alternativa permite a este libro ofrecer un panorama amplio de la contra-información. Lo hacen con ejemplos concretos y ofrecen una guía práctica para navegar en la cada vez más amplia trama movimientista. Casos testigos son los sitios conocidos como Indymedia y La vaca son estudiados aquí con inusual profundidad.
Los autores:
  • Silvia Lago Martínez es socióloga e investigadora del Instituto Gino Germani.
    Ana Marotias es licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA).
    Laura Marotiás es licenciada en Sociología (UBA).
    Guillermo Movia es licenCiado en Ciencias de la Comunicación (UBA).

4.7.07

Etnografía y Comunidades Virtuales (M. F. Cubillos)

La etnografía es un método de investigación científica, que se concentra en la producción social del significado, su uso en la investigación se ha ido aplicando en los últimos años, a otros escenarios fuera de los tradicionales usos en antropología, sociología o educación (Elizalde, 1999, Chisnall, 2001, Ardèvol, et. al. 2003, Hine, C. 2004). Esto por que los investigadores sociales han comprobado que su enfoque holista y conectivo, así como su manera de describir los fenómenos (personajes, acciones o escenarios), en sus contextos naturales y escenarios complejos, podía entregar resultados mas cercanos a la "comprensión" de lo que sucede en los entornos y contextos de las Comunidades Virtuales (Cvs) "online" u "off-line", demostrando que la Internet, puede ser objeto de estudio en si misma, como cultura y como artefacto cultural.
Dreyfus (2003) hace notar que la incorporeidad que experimenta el usuario en internet, en ese vivir "online" en un "mundo [que] esta a la vez en todas partes y en ninguna parte, pero [que] no esta donde viven los cuerpos". (Barlow, J. P., 1996) afecta a las personas de manera distinta, por tanto resulta "útil" conocer los beneficios y amenazas de "vivir online". 1
Hine (2004) añade que "Internet puede tener consecuencias importantes sobre la relación individual que tengamos con la tecnología y sobre las relaciones sociales que construyamos a través de ella. La etnografía en este orden de cosas, puede servir para alcanzar un sentido enriquecido de los significados que va adquiriendo la tecnología en las culturas que la alojan o que se conforman gracias a ella." (Hine, 2004, p.17)
La perspectiva etnográfica de Internet, no es una descripción de sentido común de cómo "son las cosas", sino que es sobre todo una descripción cargada de teoría, para describir lo que sucede con la mirada un poco mas distante del observador-investigador. Dicha descripción tiene validez siempre que nos permita encontrar un sentido enriquecido, de los significados que va adquiriendo en las culturas que la alojan, y un cierto entendimiento de hasta que punto nuestras creencias acerca de Internet influyen en nuestra relación con la tecnología y sobre las relaciones sociales que construyamos a través de ellas.
La diversidad de grupos en Internet presenta casi ilimitadas opciones de interpretación de la tecnología, sin embargo, si pensamos que cada vez que pretendemos interactuar con la tecnología en un contexto profesional, monitoreamos reflexivamente el desempeño de los trabajos de los "colegas" en la red, observaremos como estamos construyendo unas formas comunes y determinadas de hacer funcionar tecnología, así como formas específicas de "ser" y de "actuar", tendiendo a lograr una cierta estabilización de los usos y del sentido social de la red, para una comunidad particular de cibernautas.
Los usos cotidianos de Internet en ambientes profesionales o de investigación, suelen ser aún mas matizados, diferenciados y complejos de lo que los teóricos del ciberespacio han señalado a priori. Por ello es necesario actualizar esta teoría con nuevos hallazgos e investigaciones.

2.7.07

Sobre el Blog y la Blogosfera de A. Fumero

El blog, como (multi)formato de publicación web proporciona el nivel de automatización suficiente en sus dispositivos funcionales, para conseguir que el protagonista sea el contenido, no el continente tecnificado, que tradicionalmente ha exigido habilidades profesionales especializadas, fuera del alcance del usuario medio.
Esta nueva especie muestra una diversidad sólo explicable en términos de la propia diversidad humana que, en el plano social, es la que impulsa el desarrollo de la blogosfera.
Los intentos de clasificación nos llevan a considerar criterios de orden, tanto social, como estructural o informacional que, a la postre, se diluirán en la realidad multimedia de un formato que se generaliza en todos los ámbitos de Internet.
La esencia del fenómeno blog debemos buscarla en el ámbito social y las innovaciones asociadas al mismo. El término o el propio formato de publicación, acabarán siendo anecdóticos. El cambio que se vive en la Red nos llevará hacia una web más humana, siguiendo un proceso imparable de socialización, que la convertirá finalmente en parte de nuestras vidas, como infraestructura básica de una verdadera Sociedad de la Información y el Conocimiento.
El fenómeno blog es un catalizador en el proceso de socialización de la Web, de la misma forma que lo ha sido el desarrollo de las redes de intercambio paritario de contenidos, para el cuestionamiento de los modelos tradicionales de propiedad intelectual y derechos de autor.
Lo verdaderamente destacable es cómo la innovación de usuario ha conseguido sacar partido de la naturaleza hipertextual de la Web, poniendo en marcha una serie de iniciativas que son fiel reflejo de las estrategias sociales más habituales, llevando cada vez más aspectos de nuestra vida cotidiana a los dominios de Internet. Ese súper-usuario ilustrado (digerati) exhibe un patrón de comportamiento (ciber)social que parece haber definido una especie de blogocultura con entidad propia, marcada por una conducta casi infomaníaca, condicionada por la economía de la atención, la universalidad del conocimiento y la interacción social en red.


Conclusiones extraidas de: "Un tutorial sobre blogs"
El abecé del universo blog

29.6.07

Punto de partida

Abordar cualquier estudio de comunicación desde las prácticas socioculturales implica asumir como punto de vista la relación comunicación/cultura. Esta relación dicotómica niega la posibilidad de un tratamiento por separado de la comunicación y la cultura, entendiéndose a la segunda no sólo desde sus implicancias simbólicas sino como campo donde se libran distintas luchas por el significado de la experiencia, de la vida y del mundo. Unas luchas por la producción de sentido (materialmente económicas, sociales y políticas) que conectan los estudios culturales de la comunicación con los procesos de cambio que plantean las nuevas tecnologías.

Producción de sentido:
El sentido es una realidad simbólica construida, con dimensión: histórica, cultural, social y personal. Ello implica concebir el sentido como la interpretación del significado de una realidad, desde una perspectiva personal contextualizada en una cultura y en una dinámica social.
El sentido es una realidad que se construye, distinta del significado, en cuanto al orden o nivel de interpretación de la realidad. El sentido se constituye al conjugar dos dimensiones de la interpretación de la realidad: una, es la dimensión subjetiva o personal de la interpretación significativa de una realidad concreta, que es determinada por circunstancias personales y contextuales del receptor inmerso en esa realidad; otra, es la dimensión intersubjetiva o social del significado de la misma realidad histórica, social y cultural.
Las dos dimensiones de la interpretación significativa de la realidad que se conjugan en la constitución del sentido, personal y social, concurren en su producción a través de una mediación dada, en procesos de comunicación o de educación y, al considerarlas de esta manera, nos revelan diversos factores constitutivos del sentido integrados tanto a la dimensión personal, como a la dimensión social.

Cibercultura

Conjunto de valores, conocimientos, creencias y experiencias generadas por la comunidad internáutica a lo largo de la historia de la Red.
El término cibercultura esta siendo utilizado en diversas disciplinas (comunicación, antropología, educación, sociología, cibernética, etc.) y la apropiación en cada una le ha otorgado rasgos similares en un plano general.
La Cibercultura no sólo nos sitúa como usuarios de las nuevas tecnologías, sino que, nos propone nuevas formas de pensar y vivir la cultura. La Cibercultura ha generado una nueva organización social y cultural, y ha puesto en el centro a la utilización de las tecnologías informáticas como medios de información y comunicación.
La Cibercultura está transformando las formas de comunicación, a través de comunidades virtuales alejadas del clásico esquema de emisor–receptor, y mucho más cercanas al concepto originario de la comunicación, que la ligaba a la comunión, la comunidad y el diálogo. Se organiza con base a la generación y recepción de información por parte de usuarios activos, a la vez emisores y receptores y genera nuevas formas de racionalidad, de construcción y apropiación de conocimientos. Cualquiera puede ser creador de información, de modo que se rompe con la visión vertical y centralista de la sociedad de información.

27.6.07

Technorati Profile

Más definiciones:

Blogger: Escritor de publicaciones para formato de blog. La práctica comunicativa no se limita solo a la actividad dentro del espacio personal que constituye su blog. Con sus herramientas y su cultura contribuye a generar un basto repertorio universal navegable, personalizable y actualizado de información transformado en conocimiento.
Mediante los enlaces a sitios externos que realiza y los enlaces y comentarios que recibe, cada blogger se inserta dentro de una comunidad, conformado por esos vínculos comunes y por la familiaridad que adquiere con su grupo de referencia.
Estos mecanismos orientan al blogger autor a ser también lector de otros blogs. Esta práctica, que lleva al blogger más allá de su blog, permite la experiencia de un espacio de comunicación compartida, que no se limita al espacio personal de cada autor, sino que se extiende más allá, a ese espacio común llamado blogosfera.

Blogosfera: Es el término bajo el cual se agrupa la totalidad de Weblogs y se deriva de la palabra inglesa blogosphere. Debido a que los blogs están conectados por medio de enlaces, comentarios y referencias han creado y definido su propia cultura. La blogosfera no es simplemente el conjunto de blogs y sus contenidos, sino justamente todo eso que está entre ellos: las conexiones y las interacciones que son su estructura. La blogosfera como palabra y concepto es inherente a los blogs y podemos considerarla como un sistema virtual en el que se establecen comunidades de blogs categorizados temáticamente o por perfiles de interés. Estos conforman el mensaje y la blogosfera, el lugar para habitar en internet.

17.6.07

10 claves de la nueva era por José Luis Orihuela

1. La clave de la comunicación se ha desplazado desde la transmisión de información, característica de la era analógica, hacia la producción de contenidos, propia de la era digital.
2. El público sedentario de los medios tradicionales se ha reconvertido en usuario activo, que no se limita al consumo de medios interactivos, sino que también participa en la producción de contenidos. Son los "prosumidores".
3. La distinción entre medios personales (como el teléfono o el correo) y medios colectivos (como la televisión o la prensa) se diluye en un entorno de confluencia ya bautizado como "conectivo", una forma personalizada de la colectividad (De Kerckhove, 1999).
4. Las cibercomunidades y los portales surgen precisamente como ámbitos de confluencia entre los servicios de información personalizada y los medios de información pública.
5. La confluencia de la escritura con los medios digitales da lugar a un nuevo modo de estructurar y acceder a la información denominado hipertexto, así como a nuevas modalidades narrativas como la información y la ficción interactiva.
6. Internet ha provocado la disolución de las fronteras que separaban a los medios en función de su soporte y de los formatos de información. Los medios virtuales o sólo digitales, así como las versiones electrónicas de los medios convencionales constituyen nuevas realidades mediáticas que ya no se explican mediante el recurso a los viejos paradigmas matemáticos o ideológicos de la comunicación.
7. La Web tiende cada vez de modo más evidente hacia la confluencia entre PC y TV, y el lenguaje audiovisual pomposamente rebautizado multimedia se impone como una suerte de lingua franca de la cultura digital.
8. El teléfono (es decir las redes de telecomunicaciones) se fusiona con la radio y la televisión (broadcasting) y emerge el pointcasting, un sistema de difusión audiovisual a la vez universal y personalizado.
9. Fuera de las redes (de momento) lo audiovisual y lo táctil se encuentran en la realidad virtual, que lejos de ser materia excluyente de la ciencia ficción, es ya un nuevo modo de conocimiento de la realidad que involucra de modo inmersivo al usuario.
10. Finalmente, la comunicación pública y la autoridad editorial se han separado. El papel tradicional de los editores como filtro o gatekeepers, así como la función clásica de agenda-setting propia de los medios aparece hoy cuanto menos cuestionada y desde luego compartida. La Red permite el acceso directo del público a las fuentes de información si la mediación profesional de los comunicadores, y ofrece por primera vez en la historia de la comunicación acceso universal a un sistema mundial de publicación que funciona, igualmente, al margen de los editores profesionales.

EXPANSIÓN SIN CONTROL A TRAVES DE INTERNET

En el mundo se crean mas de 100 mil WebBlogs por día.

Virtual e interactivo. Permite contar cosas con diversos soportes, pero también escuchar, compartir y conversar. Ya hay mas de 70 millones en la Red.

weblog. Blog, para los amigos.Es uno de los fenómenos tecnológicos y comunicacionales más revolucionarios de los últimos años. Y se expande por la web de manera exponencial. Cada 24 horas se crean 100.000 nuevos blogs en todo el mundo. La blogosfera ya suma más de 57 millones de blogs. Sus habitantes escriben 1,3 millones de anotaciones por día. Con estos datos, alumbrados por el último censo mundial de blogs de la empresa Technorati

"Quien permanezca ajeno a este fenómeno probablemente esté out en poco tiempo. Es lo que viene", asegura Gastón Terrones, especialista de la empresa Edelman.
Un blog es algo así como un diario personal publicado en Internet, pero con algunas particularidades: en primer lugar, permite "contar" recurriendo a soportes de lo más diversos (además de escribir, se puede "decir" a través de fotos, voces, música, videos o piezas de animación). Pero hay algo más: el blog también permite "escuchar", compartir, conversar con otros: cualquiera que ingrese puede agregar su comentario, opinar, sumar lo suyo.

El orden de los apuntes en estos "cuadernos de anotaciones" virtuales es cronológico (se lee de arriba hacia abajo). Y la variedad de contenidos que difunden es infinita: a través de los blogs toman estado público confesiones íntimas y relatos cotidianos, críticas literarias, hallazgos científicos y secretos de Estado.

"Todo depende de la voluntad del blogger (autor). En el blog no hay límites. Es un escenario online sobre el cual uno construye una identidad, habla de lo que le gusta, opina, critica. Por eso las empresas y el marketing los siguen con tanto interés", dice Matías Fernández Dutto, especialista, al frente de una consultora que "ofrece servicios de entrenamiento para el uso de nuevas tecnologías sociales".

En Argentina no hay censos ni estudios que dimensionen el fenómeno, pero los expertos aseguran que la boom del blog se repite por estos pagos con la misma intensidad: se estima que el número de weblogs trepó en tres años de 600 a cerca de 100.000. Y esta cifra no hará más que crecer en un país donde el acceso a Internet se masifica sin pausa.

"Los blogs surgen y crecen a partir de la necesidad de la gente de comunicarse. A diferencia de los medios tradicionales —que son, en general, unidireccionales—, facilitan la interacción y permiten generar redes sociales sin fronteras", explica Terrones. "Quienes bloguean participan en conversaciones, intercambian información y se vinculan con pares. Se crean comunidades porque los blogs proponen siempre sitios amigos o afines".

"Internet fue cambiando. La de ahora es más móvil, más social, el uso es más activo. En la web la gente no sólo lee: habla, escribe, fotografía o filma. Internet pasó de ser la gran biblioteca a la gran conversación", comentó David Sifry, fundador de Technorati, que relativizó el vale todo típico de la red. "El blogger debe pensar dos veces lo que escribe, porque le contestarán. Su reputación está sujeta a lo que la gente lee".

Lo más curioso y revolucionario del fenómeno weblog es que dejó a los tecnofóbicos sin excusas, porque armar un blog es gratis y de lo más sencillo. No exige el aprendizaje de lenguajes extraños como el HTML (ineludible para construir un sitio web) ni demanda una máquina "último modelo". Basta tener banda ancha y manejar un par de tips para sumarse a la movida.

"Cualquier persona, hasta un chico, puede armarse su blog en cinco minutos. Lo más difícil viene después, y es sostenerlo. Los blogs demandan mucho trabajo. Hay que dedicarles tiempo para mantenerlos vivos", dice Dutto.

Es lo que destacan, precisamente, quienes desconfían del futuro del blog: sostienen que es inherente a su espíritu una lógica del entusiasmo que lo vuelve, muchas veces, efímero. "Es verdad. Hay curvas: arrancan con fuerza y a los tres meses se pinchan porque las visitas caen y hay pocas conversaciones. Pero es muy dinámico: son tantos los que nacen a diario que no hay con qué darle", defiende Dutto. La corta vida de muchos blogs no es, de todos modos, un dato a desestimar: según el informe de Technorati, sólo el 55% de los blogs censados están activos (han sido actualizados por lo menos una vez en los últimos 3 meses).

Aun así, el boom es incuestionable. Muchos hablan de la blogosfera como la "imprenta del siglo XXI" e importantes analistas empiezan a considerarla el quinto poder. "Es el poder que controla al cuarto poder, la prensa, que vigila a su vez a los otros tres —dicen—. Es el poder ciudadano". Un poder que, no por digital, pesa menos.

13.6.07

Glosario:

Weblog/Blog: Un blog, también conocido como weblog o cuaderno de bitácora (listado de sucesos), es un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente.
Los blogs son espacios personales de comunicación en los cuales se desarrollan nuevas formas de sociabilidad que no están basadas únicamente en la comunicación textual sino en mecanismos y prácticas conectivos, que no portan información, pero que consiguen crear entre sus participantes la sensación de que existe un espacio compartido para comunicarse.
Un blog no se agota en su dimensión comunicativa. Es un artefacto conectivo que se construye estableciendo conexiones con sus lectores, con otros blogs y sus autores, con sitios institucionales, iniciativas colectivas, etc.

Primeras definiciones:

La etnografía:

La etnografía es la metodología fundamental de la investigación antropológica, es un método de investigación científica, que se concentra en la producción social del significado.
A través de la técnica de observación participante el investigador se integra en los procesos sociales que estudia para obtener una información de primera mano desde la perspectiva del actor y con el objetivo de comprender sus estructuras de significación.
Es importante señalar que la etnografía no es un repertorio de métodos cualitativos, sino un enfoque descriptivo, analítico, reflexivo, que se sirve de ellos para alimentar su construcción teórica de la realidad objetivada a través de la observación y la experiencia.
Una definición general sobre el concepto de etnografía nos la da Aguirre Baztán “La etnografía es el estudio descriptivo de una cultura o de algunos de sus aspectos, bajo la perspectiva de comprensión global de la misma.” (Aguirre Baztán, A.1993)
Con fines de un posible estudio etnográfico de los Blogs se utilizará la Etnografía virtual: Una perspectiva etnográfica adaptada a la comprensión sobre cómo se constituye la blogósfera a través de sus usos cotidianos con especial atención a la comprensión que los usuarios tienen sobre sus verdaderas utilidades.
Esta investigación se caracteriza por dos momentos o etapas diferenciadas, la experiencia, producción de material empírico, y la reflexión analítica, o momento en el que nuestra actividad de investigación se centra en la producción de categorías para el análisis.

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